viernes, 7 de abril de 2017

Letras tabasqueñas

Inspira Profundo

Inspira Profundo es un proyecto súper ambicioso impulsado básicamente por el polifacético Edmundo Juárez: Escritor, Fisiólogo Pulmonar, Periodista Freelance e Investigador de fenómenos paranormales. Sin embargo, a medida que avanza el tiempo, el citado va adquiriendo nuevas responsabilidades. Si bien empezó como performancero y poeta, poco después siguió su carrera como Director del Programa Literario Inspira Profundo y actualmente es el editor en jefe de la editorial artesanal Inspira Profundo.
A mediados de 2016 inauguró la primera "biblioteca itinerante" en el Hospital Regional Dr. Juan Graham Casasús, proyecto que consiste en crear repositorios de libros, mediante donaciones voluntarias, para uso de los pacientes internados y de sus visitantes. Este proyecto se sigue llevando a cabo actualmente, en forma exitosa, en el Hospital Regional de Pemex en Villahermosa, bajo la supervisión del mismo Edmundo Juárez. Debe decirse que el acervo ha crecido notablemente en beneficio de una gran cantidad de personas que, en contra de su voluntad, tienen que pasar largas jornadas acostadas en una cama o sentadas en una silla en espera de que la medicina haga su magia.
En agosto de 2016 se echó a andar el Primer Concurso de Narrativa Breve Inspira Profundo, dirigido a las personas que trabajan en los servicios de salud para que escribieran narraciones relacionadas con su experiencia en ese campo. A la convocatoria se presentaron 32 obras de las cuales se seleccionaron las cinco mejores por un jurado conformado por escritores y médicos. Finalmente, la ganadora del primer lugar fue la Química Rosana Pérez Domínguez con una obra intitulada Rutina. La ceremonia de premiación se realizó en el Hospital Regional de Petróleos Mexicanos, el 28 de octubre de 2016.
A partir del 2017, se iniciaron los trabajos para dar forma a la Editorial Artesanal Inspira Profundo cuya misión es “publicar, a bajo costo, trabajos literarios de excelente calidad para así hacerlos llegar a un mayor número de personas.” Esta casa editorial se autodefine como “independiente, libertaria, alternativa, contestataria y artesanal”. Presume de abstenerse de registros oficialistas, como es el caso del ISBN, aunque se respetan los derechos de autor y se observan los lineamientos de la ley federal correspondiente.

Para inaugurar la empresa fueron invitados dos conocidos poetas, así como a la ganadora del certamen anterior. El cuarto autor fue el poeta y mandamás de la casa editorial. El 25 de febrero, en el Centro Cultural Villahermosa, se presentaron las primeras cuatro obras editadas por IP:
Mientras la niña duerme de Héctor de Paz,
Natura et verbum de Cynthia Alarcón Múgica,
Rutina de Rosana Pérez, y
Espuma de Edmundo Juárez.
El evento, que se convirtió en un festejo de las letras y los amigos, fue introducido por sendos discursos de Ana Livia Salinas y de Vicente Gómez Montero; la maestra de ceremonias fue la actriz Laura Sierra. Al final hubo fotografías, selfies, brindis con vino y dedicatoria de los libros vendidos. Los comentarios fueron positivos y el emprendedor Edmundo Juárez ofreció los servicios de edición urbi et orbi a precios bajos.
Como un segundo paso en la misma dirección, la novel editorial promovió una segunda presentación de las mismas obras ya publicadas más la adición de un libro dedicado a la narrativa breve, la obra Máscara contra máscara de José Manuel Tamez. Este segundo evento tuvo lugar en el centro cultural 17/92, el día 1 de abril. Nuevamente, los introductores a los escritos presentados fueron la guapa maestra de ceremonias Laura Sierra, el escritor Vicente Gómez Montero y la escritora Ana Livia Salinas. Posteriormente, el plato fuerte fue la presentación de las obras ya presentadas por Rosana Pérez, Héctor de Paz y Cynthia Alarcón; al final, se le dio la palabra al cuentista José Manuel Tamez para hablar de sus dos cuentos que ahora forman parte de la colección inicial de Inspira Profundo.

La parte final del acontecimiento fue ribeteada con la algarabía tanto de los autores como del público en general. Las palabras de elogio, los brindis, las dedicatorias empalagosas y, en general, las sonrisas, poco a poco se fueron transformando en risas, discusiones sesudas, para converger al fin en una francachela que, atizada por el vino tinto y el tequila en mezcla peligrosa, abrieron nuevos y amplios canales de comunicación entre los asistentes. Fue una noche memorable, hasta donde uno puede recordar porque hay un punto en esa noche —diferente para cada uno— en que lo memorable desaparece ya que se pierde el registro de la memoria y el resto sólo lo intuimos. Creemos, confiamos más bien, en que todo el resto del convite transcurrió de manera más o menos tersa. Al final todos fuimos mejores personas.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Textos efímeros

Elecciones en mi colonia



La semana pasada se llevó a cabo una reunión en mi colonia, bien conocida como El Sueño del Sureste, con la idea de elegir una nueva mesa directiva de la asociación de colonos. Antes de que llegáramos al punto de la elección, se discutieron diversos asuntos de la mayor importancia para los vecinos. Como ustedes saben estamos muy orgullosos de ser uno de los fraccionamientos más exclusivos de la ciudad por el buen nivel de vida que hemos alcanzado gracias al esfuerzo de los que ahí vivimos. Esta es una urbanización reciente en la ciudad, eso quiere decir que todos los que aquí residimos hemos llegado de fuera y la verdad es que en este lugar hemos encontrado “el mejor lugar para vivir” (como diría el clásico). Contamos con servicios de primera, las calles están pavimentadas y bien iluminadas, el agua y la luz nunca faltan en nuestras casas, las áreas verdes embellecen el entorno y los niños juegan con toda libertad. Sabemos que no todo es perfecto, no faltan los que sacan a pasear a sus perros y dejan la caca regada por los prados, el vecino que organiza fiestas ruidosas y algún colono desesperado que pasa manejando su auto a toda velocidad. Son casos aislados porque, en general, nuestra comunidad es muy respetuosa de la ley y el orden.
Desafortunadamente, el fraccionamiento fue construido justo a un lado de la colonia El paraíso, un lugar que tiene muchos años de estar ahí y que no deja de crecer pero sólo en número de habitantes porque en lo relativo a servicios no sólo no ha mejorado sino que creo que cada vez está peor. Ahí vive gente buena y sencilla pero la mayoría de ellos sin empleos fijos y los que sí trabajan lo hacen en cosas sencillas. Hay muchos albañiles, jardineros y sirvientas. De hecho, cada vez que necesitamos un trabajo de ésos, vamos a esa colonia y rápido nos traemos a alguien que lo mismo lava un carro, pinta una barda o arregla el jardín. De esta forma les ayudamos a mejorar sus vidas porque, si no fuera por nosotros, no tendrían tanto trabajo. Cuando podemos, los dejamos que vivan aquí en la azotea de nuestras casas para que no tengan que viajar todos los días y además a sus hijos les pagamos la escuela pública.
El problema, ahora, es que la situación en la ciudad se ha puesto muy fea; la delincuencia ha crecido en forma desmesurada, la gente es más violenta y agresiva, se matan por cualquier tontera, la policía no se da abasto, y hasta el ejército ha tenido que intervenir. Aquí, en El sueño, pensábamos que la delincuencia no nos iba a alcanzar pero ya sucedió. Hemos visto a jovencitos fumando mariguana en el parque de la colonia, borracheras que han terminado mal, inclusive algunos vecinos nos han reportado que se les han metido a sus casas para robar cosas de valor. Sospechamos de las sirvientas y de los albañiles que aquí trabajan, pero también nos dicen que malvivientes de El paraíso cruzan todos los días por la cerca de alambre y andan caminando, con total descaro, por nuestras calles. Somos muchos los que creemos que estas personas son las culpables de nuestra inseguridad.
En ese clima de incertidumbre e inseguridad, cuando estamos viendo que la plusvalía de nuestras casas está cayendo año con año, lo primero que acordamos fue aumentar el servicio de vigilancia de nuestros accesos; subimos la cuota a los colonos para estar protegidos las 24 horas y con eso redujimos por un tiempo los incidentes molestos pero no se evitaron por completo; de vez en cuando, alguien se quejaba de un robo o de que había un borrachito molestando a la gente de bien. El presidente de la asociación de colonos decía que lo mejor era llevar buenas relaciones con nuestros vecinos de El paraíso, que deberíamos ofrecerle más trabajo y organizar pláticas con ellos para explicarles nuestros problemas pero como no están organizados, no se pudo hacer nada.
En eso estábamos cuando se vino el cambio de directiva. Hubo dos candidatos: el señor Pérez y la licenciada Hernández. En la asamblea, a la cual sólo acudió la tercera parte de los colonos, ambos contendientes presentaron sus programas de trabajo. Hablaron de jardines, de limpieza, de pintura pero lo que la gente quería saber es qué iban a hacer con respecto a la inseguridad. La licenciada Hernández dijo que reforzaría la vigilancia de las puertas para permitir la entrada solamente a quienes se identificaran adecuadamente y explicaran qué iban a hacer en nuestro fraccionamiento. El señor Pérez, muy enfático, dijo que él acabaría con la inseguridad en forma total. Nos expuso un panorama terrorífico en el cual acusó que los pobladores de El paraíso eran los principales culpables de nuestros problemas; prometió expulsar a todos los que anduvieran caminando, trabajando como albañiles o vendiendo empanadas; prometió reforzar la vigilancia contratando más guardias y hasta insinuó que les daría armas. No terminó ahí. Alzó la voz para explicarnos que él veía que muchas colonias pobres (“jodidas” fue la palabra que usó) nos ven como un botín para sus fechorías. “¡Esto se va a acabar conmigo!”, gritó con fuerza. “Voy a mandar construir una barda de tres metros de alto rematada con alambrada eléctrica para impedir que los delincuentes de El paraíso se metan a robarnos.”
Está demás decir que él gano las elecciones. 

martes, 7 de febrero de 2017

El placer de leer

O. Henry o el placer de escribir/leer cuentos

Aprovechando los días feriados de la Semana Santa me fui a dar una vuelta por la contaminada ciudad de México (antes DF) y me llevé de paseo el libro de cuentos Historias selectas de O. Henry (Grupo Editorial Tomo, México, D.F., 2010). Debo confesar que muy poco conocía de este autor norteamericano que vivió a fines del siglo XIX y principios del XX, pero era lo que estaba a la mano y se ganó su lugar en la maleta. Ahora debo decir que fue una afortunada elección.
Este volumen está compuesto por 26 de sus innumerables relatos que a lo largo de una azarosa vida escribió William Sidney Porter (1862 – 1910), quien escribió con el seudónimo de O. Henry. El escritor cultivó principalmente el género de la narrativa breve que en el mundo anglosajón llaman short stories, y aunque se le conocen algunas novelas, lo que le dio popularidad fueron los relatos breves que escribió semanalmente para el periódico New York World, así como para diversas revistas. A partir de algunos de sus cuentos y personajes emblemáticos, se produjeron películas con diversos resultados. Por ejemplo, él fue el creador del Cisco Kid, vaquero notable que ha sido estrella en más de una película hollywoodense.
Varias características hacen de sus cuentos lecturas agradables. En primer lugar está el manejo de la prosa por medio de elementos y artificios que no sé bien a bien identificar pero que otorgan a los textos un ritmo y una composición del conjunto semántico que le permite fluir con facilidad; en segundo lugar está la agudeza mental del autor para definir imágenes literarias que a la vez de simpáticas pueden ser profundas y reveladoras; en tercer lugar están los giros inesperados que sus historias presentan a lo largo de las historias, especialmente en los finales. Pero quizá la mayor virtud de sus relatos está en resaltar que aun dentro de lo rutinario de la vida ordinaria existen la magia y la fantasía si sabemos encontrarlas.
El tono de sus cuentos invariablemente fue de humor, a veces ácido, a veces negro y en ocasiones simplemente ligero, pero siempre ironizando con los pequeños detalles de la vida. Tal parece que tenía facilidad para escribir (algo que todos quisiéramos) dada la obligación de entregar un cuento cada semana. Sus relatos, aunque están esparcidos en varios libros, se pueden agrupar principalmente en dos: los que suceden en la ciudad (realmente en la ciudad de Nueva York) y los que toman lugar en las praderas del suroeste de los Estados Unidos, en las inmediaciones de la frontera con México. 
Aunque sus obras hayan sido escritas hace más de cien años, su temática no parece envejecer ni estar fuera de lugar en el siglo XXI. El escritor disponía de una aguda percepción de los detalles de la naturaleza humana, algo que le permitió reflejarla en personajes memorables cuyas vidas eran manipuladas por un destino que sólo interviene para dar vuelcos irónicos al final de cada historia.
Quizá su cuento más famoso es el intitulado El regalo de los Reyes Magos, indudablemente bueno, pero a mí me gustó otro cuyo título es El péndulo. Lo anexo al final para el que guste de leerlo.
O. Henry es una lectura recomendable para quien desee escribir cuentos, para el escritor novel que desee descubrir su “voz narrativa”, o simplemente para el lector que tiene que viajar o permanecer en una sala de espera durante mucho tiempo.


Día de muertos

Un día como cualquier otro

Ese día se levantó a la fuerza, desanimada, arrastraba los pies por inercia y con el deseo de regresar al sueño. Hacía tiempo que no sentía tanto cansancio. Le dolían todos los huesos pero trabajo es trabajo y no quedaba más remedio que hacerlo. Se echó un poco de agua para terminar de despertar pero la imagen que el espejo le devolvió la deprimió aún más. No desayunó ni encendió la televisión para no escuchar las noticias. Se creía de carácter fuerte pero últimamente la carga se ha vuelto tan fastidiosa, casi intolerable, que ya está pensando en renunciar; es una molestia que se le prende a la nuca como una pesada ancla. Con desgano, haciendo un esfuerzo extra, tomó su herramienta y salió volando hacia el pueblo de Los Reyes. El sol estaba asomándose allá detrás de unos árboles, una fresca neblina le daba a la penumbra del amanecer un toque funerario. De su ropaje, extrajo una tableta electrónica para revisar su agenda.
            Caso número uno. La noche anterior fue localizado el cuerpo desmembrado de un hombre en el barrio de San Martín. Los responsables de la ejecución dejaron sobre el cadáver un cartón con la frase: “por ser gente del Jhonatan y por chiva”.
Caso número dos. Más tarde, alrededor de las tres de la mañana, el cuerpo de una mujer de aproximadamente 25 años de edad fue localizado en un terreno baldío de la avenida Lázaro Cárdenas, en la colonia La Guadalupana. La víctima murió de un disparo en la cabeza.
Caso número cuatro. Como a las cuatro, una llamada anónima reportó a las fuerzas policiacas la ejecución de tres jóvenes en el centro del pueblo. Los cuerpos de las víctimas fueron encontrados encerrados en la cajuela de un taxi al que aparentemente trataron de prenderle fuego.
Caso número cinco. Más o menos a la misma hora, un hombre disfrazado de payaso fue asesinado con arma de fuego por hombres que circulaban a bordo de una motocicleta, en el cruce de las calles Niños Héroes y Bugambilias de la colonia Los Ángeles.
Caso número seis. Hoy, antes de que saliera el sol, los vecinos de un campo de futbol de la colonia San Mateo, reportaron el hallazgo del cadáver de un hombre dentro de una bolsa negra. El cuerpo estaba doblado por la mitad, con las manos y los pies atados con cinta canela. Hasta el momento de escribir esta nota, se desconocía la identidad del occiso.
Caso número siete. A las seis de la mañana, hombres armados llegaron hasta un departamento del Infonavit donde asesinaron a un anciano, a una mujer y a un bebé de aproximadamente un año de edad. Otra mujer sobrevivió y fue llevada al hospital de La Santa Cruz. Más tarde, como a las siete, un sujeto armado entró al hospital y remató a tiros a la mujer herida cuando era atendida por personal de la institución. Los paramédicos indicaron que varios hombres descendieron de una camioneta negra y que uno de ellos ingresó para disparar a quemarropa sobre la paciente. En esta acción un camillero recibió un impacto de proyectil de arma de fuego, por lo que fue atendido en el mismo nosocomio, donde se determinó que “se encuentra en estado crítico”.
Un día como cualquier otro, piensa. El sol todavía no calienta la mañana pero ya siente el ajetreo reflejado en las coyunturas. Mira su reloj y apenas son pasaditas de las siete, se sienta en una banca afuera del hospital. Todavía no sabe qué va a hacer con el camillero. Los hombros caídos, la cabeza baja sostenida con las manos, los codos apoyados en las piernas; de nuevo el tedio infinito y otra vez el sentido del deber que la levanta. De la túnica negra sale una mano huesuda, con la falange del índice desliza hacia arriba la pantalla de la tableta una y otra vez para revisar la interminable lista de compromisos en su agenda de hoy. “Mejor me voy a ir de aquí para que se salve el camillero”, piensa ella.


viernes, 18 de diciembre de 2015

El octavo círculo del tercer mundo


A vuestra salud

 Como si no tuviéramos ya bastantes problemas en nuestra vida diaria, en los últimos días se hizo patente, —se volvió viral dirían en las redes—, el descontento popular por las deficiencias en los servicios de salud públicos en Tabasco. Las quejas han venido in crescendo después que se agotó el tiempo, solicitado por el señor gobernador cuando tomó posesión allá por enero de 2013, para resolver las múltiples carencias heredadas de la administración pasada, la cual ha sido acusada de múltiples tropelías que, de acuerdo a las propias autoridades, constituyen materia de delitos graves.

Todos estuvimos de acuerdo en otorgar al nuevo mandatario, a partir del 2013, el beneficio de la paciencia para que enderezara el rumbo de los servicios públicos de salud; inclusive se le permitió que pusiera (a partir del 2014) a un abogado como secretario de Salud, lo que constituyó una transgresión a los valores entendidos que privilegian al técnico sobre el administrador.
Y así transcurrieron casi tres años en los cuales cada problema era explicado acudiendo a los pecados de los antiguos servidores públicos, quienes ya no pueden defenderse por andar huyendo de la justicia tabasqueña. Sin embargo, un día sí y otro también se sabían de carencias y fallas en las diversas instalaciones médicas. El vaso se fue llenando gota a gota hasta que un día se derramó y empezó a salpicar a mucha gente. Después del Tercer Informe de Arturo Núñez, donde se dijo que “El abasto de medicamentos sigue mereciendo atención prioritaria […] ya que se ha mantenido por arriba del indicador nacional, que establece un porcentaje del 80% mínimo de las claves del cuadro básico”, empezaron los reclamos.

Una mañana de noviembre, el principal conductor del noticiero Telerreportaje leyó una de sus famosas cartas dirigidas al gobernador para hacerle ver que las cosas no iban bien, pero en realidad la queja del locutor iba directamente contra el secretario de Salud: Juan Filigrana Castro, a quien recriminó reiteradamente con frases como “La gente muere Juan, la gente sufre Juan, la gente se deprime Juan, la gente pierde la esperanza Juan, la gente les insulta Juan”. Poco después, se transmitió a nivel nacional, por medio de la omnipotente cadena Televisa, el reportaje de Denisse Maerker donde esta comunicadora exhibe varios de los graves problemas del sistema de salud en Tabasco, en especial el desabasto de insumos (a pesar de tener los almacenes repletos de ellos). Al día siguiente (oh, qué coincidencia) se llevó a cabo la comparecencia del secretario de Salud ante el pleno del Congreso de Tabasco, en ésta el funcionario muy orondo dijo que a pesar de algunos problemitas, vamos por el camino correcto. Luego, una semana después, el periodista de Televisa y El Universal, Carlos Loret de Mola se suelta con su editorial “La Jefa del edén”, en el cual le restriega a Núñez el protagonismo de su señora esposa, algo que es un secreto a voces en Tabasco, pero además filtra algo incidental: que uno de los peones de la señora es precisamente el secretario de Salud. (Oh, qué coincidencia). Lo mínimo que uno se pregunta después de esta andanada es: ¿qué le hizo Arturo Núñez a Televisa?, ¿a quién le vamos a creer? Y, cómo diría El Buki, ¿a dónde vamos a parar?
Después de las terribles imágenes mostradas por la televisión a nivel nacional, el licenciado Filigrana levantó actas administrativas contra los tres médicos del Hospital Rovirosa que dieron la información y a quienes llamó “desleales”: la Dra. Micaela Saldaña, el Dr. Guillermo Morelos y el Dr. Ciro Reyes. Eso fue como patear el avispero. Ni tardo ni perezoso, el Dr. Morelos dijo que el secretario de Salud era “un farsante” y de una vez lo tildó de ignorante, de ser un hombre sin ética ni moral e insensible ante la “tragedia en salud en que está la mayoría de nuestro pueblo más humilde”. Así que los médicos amenazados de ser despedidos contraatacaron echándole montón al abogado. Convocaron a través de redes sociales y periódicos locales a una marcha de los trabajadores del sector salud para el domingo 13 de diciembre que partiría del Hospital Rovirosa para llegar hasta las puertas mismas de la Quinta Grijalva y ahí entregar el pliego de peticiones que ellos consideraron indispensables para sacar a este buey de la barranca (o sea la salud, pues).
Debo decir que la marcha fue un rotundo éxito: llegaron médicos, enfermeros, administrativos y hasta pacientes de todos los hospitales y centros de salud; la gente marchó ordenada y participativa; al final los oradores fueron claros y breves: no se pidió la destitución de nadie, simplemente se pusieron a consideración del señor gobernador los puntos de un pliego que trató de resumir en pocas frases la enorme problemática de este sector. Pocas veces he visto que la sociedad en general apruebe un movimiento de protesta en forma unánime que se ha caracterizado por su genuinidad y transparencia (el único medio que no creyó, ni cree, en este grupo es el Tabasco Hoy. Ellos sabrán por qué).
Al día siguiente, el Lic. Arturo Núñez convocó a buena parte de su gabinete para dar una respuesta institucional a las demandas planteadas por los médicos del Hospital Rovirosa, y de una vez abordar los problemas de otros centros de salud y del sector, en general. La respuesta formal se conocerá en los próximos días pero me parece que ya es un buen avance y todos deseamos que esto se encamine a buen rumbo.
La salud de la población, junto con la educación y la seguridad, son quizá los tres pilares más importantes sobre los que se asienta el bienestar de la población y son, al mismo tiempo, los temas que con mayor cuidado debe atender un gobernante. Para nadie es un secreto que los servicios públicos de salud han perdido la calidad y oportunidad que alguna vez tuvieron. Por una parte, hay escasez de todo: de medicamentos, de camas, de personal, de presupuesto y un largo etcétera; y, por la otra, cada vez hay más demandantes del servicio. Es una espiral que necesariamente tendría que desembocar en crisis, una crisis que se acentúa en las personas de menores recursos pero que nos alcanza a todos.
Dos cosas son dignas de mención en este problema. Una: no tiene solución a corto ni a mediano plazo; y dos: las consecuencias afectan a toda la sociedad. Para empezar, tenemos que erradicar la idea de los servicios públicos gratuitos. Todos estos cuestan y a veces más de lo que creemos. Los servicios de salud no son la excepción, los pagamos a través de descuentos salariales, de cuotas especiales o de impuestos y derechos, casi siempre por adelantado. El problema es que los servicios de salud son cada vez más caros, en primer lugar porque hay una creciente burocracia que aumenta año con año y se traga la mayor parte de lo que pagamos; en segundo lugar los insumos de todo tipo suben de precio cada año y, en tercero, la mayor carga financiera es la ineficiencia en la administración del gasto, llámese corrupción o ineptitud. No sé si existan los estudios actuariales para analizar esta carrera de ingreso contra gasto en los servicios de salud tabasqueños pero sí estoy seguro que el déficit (o la bancarrota como dicen algunos) ya está aquí.
¿A quién le van a quitar dinero para mejorar los hospitales? Lo más seguro es que a nosotros mismos. Nuevos derechos, nuevas cuotas, una nueva Ley de Hacienda del Estado que establezca cuotas más altas. Se sabe que esa nueva Ley ya fue discutida y aprobada en el Congreso, lo hicieron los diputados de la actual legislatura, pero no la han publicado ni siquiera en su portal de Internet, ¿por qué? Los rumores son que ahora van a cobrar los servicios al precio de los servicios privados de salud. Es decir, se acabó la salud pública gratuita por parte del gobierno del Estado de Tabasco. Me surgen algunas preguntas con respecto a la actual Ley de Salud. ¿Cómo va a cambiar el artículo 35 que dice “Las cuotas de recuperación se fundarán en principios de solidaridad social y guardarán relación con los ingresos de los usuarios, debiéndose eximir el cobro cuando el usuario carezca de recursos para cubrirla”? ¿Qué va a decir el nuevo artículo 110, donde se establece “La atención a los menores de cinco años y a las mujeres embarazadas será gratuita”? Por lo pronto, esperemos a ver qué va a contestar la comisión nombrada por el mandatario al pliego petitorio de los demandantes del Hospital Rovirosa y estemos pendientes para apoyar a estos médicos que por ahora encabezan este movimiento.

jueves, 14 de mayo de 2015

Once escritores en busca de un foro


Los escritores necesitan ser leídos
 
¿Cómo surge un cuento? No está del todo claro. El misterio de la creación literaria sigue siendo uno de los más sutiles y poderosos resortes que mueve a los participantes de la Escuela de Escritores “José Gorostiza” a escribir narraciones con pasión y talento. Los “Sueños de la orquídea” es el resultado del trabajo de once diferentes escritores que unidos mediante el Taller de Cuento, coordinado por José Manuel Tamez, aportaron su creatividad para dar forma a un abigarrado mosaico de relatos que nos muestra un atisbo de nuestra realidad. De este testimonio heterodoxo de la narrativa de nuestro tiempo, queremos hablarte hoy. 
 
 
PRÓLOGO A LOS SUEÑOS DE LA ORQUÍDEA
Estimado lector:
Permíteme que me dirija a ti que has abierto este libro para escudriñar su contenido, seguramente con la curiosidad de un explorador que gusta de descubrir nuevas aventuras literarias. Te puedo asegurar que en este volumen habrás de encontrar un rico mosaico de relatos que muestran el trabajo de escritores que apenas se abren paso en el mundo de la narrativa breve en Tabasco. Deseo que a lo largo de estas páginas puedas encontrar el placer que todo buen lector busca en los textos de ficción, que es la materia de la que está formada este libro.
Los relatos que aquí encontrarás fueron escritos por los participantes del Taller de Cuento de la Escuela de Escritores “José Gorostiza”, un lugar en donde siempre se abren espacios para apoyar la creatividad literaria. Los autores trabajaron durante diez semanas para dar forma a los textos de esta antología. Con paciencia y disciplina, cada jueves, durante dos horas nos reuníamos para conocer leer, comentar y sugerir las mejoras que convirtieran un buen cuento en uno mejor. Como es usual, la mecánica del taller fue de actividad y participación constantes con la finalidad de acercar a los talleristas a la esencia de la creación literaria. A través de la lectura de obras, de la explicación teórica, del análisis y de la crítica constructiva, fuimos puliendo los textos hasta darles la forma definitiva que aquí apreciarás.
En esta escuela partimos de la premisa de que cualquiera puede escribir. Se dice que no se puede enseñar a escribir, pero aquí no estamos totalmente de acuerdo con ese aserto. Si bien el talento es inherente a cada persona y solo puede motivarse, la escritura de ficción es un oficio que se puede enseñar mediante las técnicas y los ejercicios apropiados; creemos que sí es factible mostrar las técnicas que pueden convertir una anécdota en un cuento; sí se pueden señalar cuáles son las fallas más frecuentes en la escritura; sí es posible sugerir las lecturas apropiadas para ejemplificar algún aspecto; en fin, sí se puede orientar y motivar a los que quieren escribir para ser leídos. Y si además encontramos los ánimos dispuestos, es posible atraer nuevos fieles a esta grey.
Amable lector, en un taller el respeto es siempre una parte importante del trabajo, particularmente cuando el grupo está conformado con personas tan diferentes en edades, profesiones y visión de la vida, aunque a todos los una un interés común: el amor a las letras. En este abigarrado conjunto de cuentos podrás encontrar una amplia riqueza en historias, personajes y atmósferas. Los hay de corte costumbrista donde se retoma la vida cotidiana de nuestro pueblo, algunos están enraizados en la vida rural tabasqueña, otros se apoyan en una temática completamente urbana mostrando un atisbo de la compleja realidad actual, no faltan los que vuelan con la fantasía propia de otros mundos, de realidades alternativas. La mezcla es interesante y provocativa pero el denominador común es la libre e insólita imaginación desplegada por las plumas de los autores para ofrecernos un testimonio heterodoxo de la narrativa de este tiempo. 
Te comento que me correspondió a mí el honor de coordinar el trabajo de las personas cuyas obras podrás leer en este volumen. La mayoría de ellos incursionaron por primera vez en el mundo literario a través de los talleres de creación de cuentos que aquí impartimos, otros más se adhirieron al proyecto con el interés de formar parte de esta antología. Estos talleres tienen como objetivo principal acercar a los estudiantes a los postulados básicos del cuento pero, sobre todo, a que empiecen a escribirlos. Yo fui un moderador que trataba, con mis obvias limitaciones, de explicar los rudimentos de la narrativa de ficción y, en particular, del relato breve.
Siempre me ha gustado transmitir lo que sé, de enseñar lo que he aprendido de otros maestros, pero pararse frente a unas personas que tienen deseos de sorprender a los lectores con sus narraciones, es de lo más estimulante. En el intercambio de ideas, aunque hablamos de técnicas y consejos, en realidad estamos siendo testigos de cómo los mecanismos de la creación se activan y solo tenemos que dar el motivo o la sugerencia, y la verdad tengo que confesarte cuán reconfortante es formar parte de ese momento decisivo cuando el escritor se pone a imaginar nuevas realidades y siente de pronto que tiene el divino poder de crear su propio universo en el papel.
Pues sí, apreciado lector de esta antología, te ofrezco un viaje imaginario plagado de sorpresas, maravillas y lugares inesperados. ¿A dónde te llevará esta ruta?
Te mando un abrazo.
José Manuel Tamez

miércoles, 9 de julio de 2014

Creación literaria

¿Hacia dónde vas, Guillom?
Gracias a alguno de los convenios de colaboración que sostiene nuestro Instituto Estatal de Cultura con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), fue posible traer a Tabasco, durante cinco días —del 23 al 27 de junio— al escritor Guillermo Samperio (México, D.F., 1948) con el objetivo de impartir un Taller de Creación Literaria.
La Dirección Editorial y de Literatura, a cargo del Lic. Cosme Zurita Castellanos, fue la encargada de promover el evento y de acoger a los participantes en sus instalaciones de la Casa Mora, también llamada Casa del Escritor.
Acudimos más o menos quince personas con la idea de aprender las técnicas del maestro de la narrativa breve, para muchos, el mejor cuentista mexicano de la actualidad. Guillermo (Guillom) Samperio es ampliamente conocido por sus relatos y un poco menos por sus ensayos y poesía, pero entre los asistentes al taller, varios lo recordábamos por su manual para escribir cuentos “Después apareció una nave. Recetas para nuevos cuentistas” (Alfaguara, 2002). Una obra que nos ha servido como guía y soporte para avanzar en nuestras carreras de cuentistas o para impartir el taller correspondiente.
Fue una novedosa experiencia para todos (incluyendo al maestro, que no esperaba esa calidez tabasqueña de junio). El grupo formó una heterogénea mezcla con mayoría de jóvenes y otros ya no tanto: había estudiantes y profesionistas, hombres y mujeres, escritores o aprendices, pero todos con ganas de escribir cuentos y la verdad es que en esos cinco días hubo suficientes oportunidades para todos.
El primer día el reconocido escritor apareció —una hora después de lo acordado— con un aspecto que llamó mi atención ya que venía muy abrigado para la temperatura del ambiente y por su indumentaria era evidente que la informalidad sería el tono del taller. Pensé que quizá vendría cansado por el viaje, algo natural a cierta edad, y me dispuse a disfrutar de su plática. Lo primero que solicitó fue un cenicero, así que después de varios años volvimos a ver un maestro fumando en el salón de clases. Nadie protestó; inclusive uno de los compañeros se animó a fumar de los mismos cigarrillos mentolados del jefe Samperio.
Poco a poco nos fuimos conociendo: él nos habló de su trayectoria y nosotros sólo dimos nuestros nombres. Hubo un momento de incertidumbre, como si nadie supiera qué íbamos a hacer pero él rápidamente nos propuso realizar un ejercicio de escritura como para ir aflojando la mano. Empezamos con más entusiasmo que orden, todos queríamos aprender algo nuevo y, de paso, queríamos que el maestro oyera nuestros textos y nos dijera algunas palabras esclarecedoras. Ese primer día hubo poca actividad, fue como un round de sombra, pero quedamos picadísimos para el segundo día.
A partir del segundo día, tuve la suerte de oír (y leer) los cuentos de algunos de los compañeros del grupo: todos novedosos e imaginativos. Al final, venían los comentarios propios de un taller pero, en realidad, la única opinión que esperábamos era la del autor de “Miedo ambiente y otros miedos” (SEP, 1986). No hablaba mucho, más bien pasaba la batuta a diferentes participantes para luego hacer alguna acotación. Seguíamos atentos a escuchar ese comentario brillante que nos ofreciera un punto de vista diferente, esa visión que sólo el experto posee gracias a su talento y experiencia. A cuentagotas salían sus opiniones; el maestro sacaba más humo que recetas. Aun así, todos seguíamos expectantes. Tal vez al día siguiente obtendríamos una de esas perlas de sabiduría todavía escondidas en las alforjas del visitante.
Y nos dieron el miércoles, y el jueves, y el viernes (¡Ay mojo, Sabina!). En cada sesión seguimos escuchando nuevos cuentos y nuevos comentarios (de los talleristas, por supuesto). Samperio narraba diferentes anécdotas siempre atractivas y coloridas, hablaba un poco de otros escritores mexicanos y mucho de su pasado. Supimos cómo fue su vida y hasta recibimos una explicación de sus diversos tatuajes. Ya estábamos en plena confianza, dejó de importarnos el humo y hablábamos de todo, hasta de cuentos. A medida que avanzaba la semana fue notorio que el maestro llegaba al taller más aclimatado, más receptivo, más animado, como diciendo ahora sí vamos a develar los secretos de la creación literaria, aunque finalmente el resultado volvía a ser el mismo.
El viernes terminamos justo a tiempo para llegar a la presentación de su más reciente cuentario: “Historia de un vestido negro” (FCE, 2013). En ese evento, el autor refirió como aprovecha su biografía y su figura para recrear historias en las que parece que él mismo se retrata como personaje pero -aclaró- es sólo un truco para que el lector se sienta más cercano al escritor; esto lo hace en diferentes cuentos para hacerle sentir al lector que lo que vive el personaje, le pasó a él. “Quizá es mi estilo”, aseguró.
Al final del evento, acompañé a Guillom (como le gusta que le llamen) a su hotel y le agradecí el haber venido hasta nuestra tierra para compartir un poco de su experiencia en este arte de la narrativa breve. Me confió que Villahermosa le había gustado; mucho más que la última vez que estuvo por aquí. En sus escasas salidas del hotel encontró gente muy amable y receptiva; el grupo de asistentes al taller no sólo le pareció agradable sino que aseguró haber aprendido de nosotros. En general, su estancia en esta ciudad le ayudó a descansar y poner en orden sus ideas antes de regresar a la capital del país.
Este taller fue ilustrativo en varias formas. Conocí a varios nuevos escritores tabasqueños, gente ansiosa por escribir buenos cuentos, deseosa por aprender los secretos de los escritores consagrados y que solo necesitan un pequeño pretexto para sacar su laptop o su tablet y empiezan a escribir relatos. También aprendí que un taller express, donde se trabaja al vapor, no ofrece la mejor oportunidad para digerir una enseñanza (aunque en este caso hubo pocas) ni para desarrollar proyectos ambiciosos. Pero lo que mejor aprendí es que no hay que confiarse mucho de estos talleres coordinados por grandes figuras. Como sucede frecuentemente con los instructores que saben mucho, no es lo mismo saber escribir que saber enseñar; lo importante viene a ser la actitud y no tanto la aptitud.
Guillermo Samperio es un prolífico escritor, todos lo sabíamos. Como dice el boletín del IEC: “…ha publicado más de veinticinco libros en su carrera entre los cuales destacan cuento, novela, ensayo, literatura infantil, poesía y crónica. Desde hace más de veinte años ha impartido talleres literarios en México y el extranjero. Ha sido incluido en múltiples antologías del país y del extranjero, ha sido traducido a varias lenguas…, etcétera, etcétera” Abrumador es lo menos que se puede decir de su currículum, me quito el sombrero en señal de respeto ante los logros obtenidos por este hombre, por este artista de la palabra. Desafortunadamente, creo que en esta ocasión no nos ha tocado apreciar la mejor versión de G. S. Fue parco en sus opiniones y hábil para transferirnos la responsabilidad del análisis. Puedo concluir que primero nos emocionó con su presencia para luego llenarnos de humo la cabeza; despertó en muchos la motivación para seguir escribiendo, no nos dio grandes consejos, quizá mencionó algunos detalles, pero la chamba fuerte la hicimos nosotros.
Un taller de una semana, con quince personas participando activamente, no da para explicaciones abundantes ni profundas; apenas si da para leer dos o tres relatos breves, platicar de todo un poco y salirse de la rutina. Para otros significa venir al trópico húmedo a tomar café y llenarse los pulmones de un nuevo aire, más cálido, más inocente; tal vez darle de comer al ego con abundantes muestras de admiración y elogios a una obra pretérita que nos sigue dejando gratos recuerdos. Sin embargo, al final termina uno con la pregunta en la cabeza ¿para dónde vas Guillom?