El octavo círculo del tercer mundo


A vuestra salud

 Como si no tuviéramos ya bastantes problemas en nuestra vida diaria, en los últimos días se hizo patente, —se volvió viral dirían en las redes—, el descontento popular por las deficiencias en los servicios de salud públicos en Tabasco. Las quejas han venido in crescendo después que se agotó el tiempo, solicitado por el señor gobernador cuando tomó posesión allá por enero de 2013, para resolver las múltiples carencias heredadas de la administración pasada, la cual ha sido acusada de múltiples tropelías que, de acuerdo a las propias autoridades, constituyen materia de delitos graves.

Todos estuvimos de acuerdo en otorgar al nuevo mandatario, a partir del 2013, el beneficio de la paciencia para que enderezara el rumbo de los servicios públicos de salud; inclusive se le permitió que pusiera (a partir del 2014) a un abogado como secretario de Salud, lo que constituyó una transgresión a los valores entendidos que privilegian al técnico sobre el administrador.
Y así transcurrieron casi tres años en los cuales cada problema era explicado acudiendo a los pecados de los antiguos servidores públicos, quienes ya no pueden defenderse por andar huyendo de la justicia tabasqueña. Sin embargo, un día sí y otro también se sabían de carencias y fallas en las diversas instalaciones médicas. El vaso se fue llenando gota a gota hasta que un día se derramó y empezó a salpicar a mucha gente. Después del Tercer Informe de Arturo Núñez, donde se dijo que “El abasto de medicamentos sigue mereciendo atención prioritaria […] ya que se ha mantenido por arriba del indicador nacional, que establece un porcentaje del 80% mínimo de las claves del cuadro básico”, empezaron los reclamos.

Una mañana de noviembre, el principal conductor del noticiero Telerreportaje leyó una de sus famosas cartas dirigidas al gobernador para hacerle ver que las cosas no iban bien, pero en realidad la queja del locutor iba directamente contra el secretario de Salud: Juan Filigrana Castro, a quien recriminó reiteradamente con frases como “La gente muere Juan, la gente sufre Juan, la gente se deprime Juan, la gente pierde la esperanza Juan, la gente les insulta Juan”. Poco después, se transmitió a nivel nacional, por medio de la omnipotente cadena Televisa, el reportaje de Denisse Maerker donde esta comunicadora exhibe varios de los graves problemas del sistema de salud en Tabasco, en especial el desabasto de insumos (a pesar de tener los almacenes repletos de ellos). Al día siguiente (oh, qué coincidencia) se llevó a cabo la comparecencia del secretario de Salud ante el pleno del Congreso de Tabasco, en ésta el funcionario muy orondo dijo que a pesar de algunos problemitas, vamos por el camino correcto. Luego, una semana después, el periodista de Televisa y El Universal, Carlos Loret de Mola se suelta con su editorial “La Jefa del edén”, en el cual le restriega a Núñez el protagonismo de su señora esposa, algo que es un secreto a voces en Tabasco, pero además filtra algo incidental: que uno de los peones de la señora es precisamente el secretario de Salud. (Oh, qué coincidencia). Lo mínimo que uno se pregunta después de esta andanada es: ¿qué le hizo Arturo Núñez a Televisa?, ¿a quién le vamos a creer? Y, cómo diría El Buki, ¿a dónde vamos a parar?
Después de las terribles imágenes mostradas por la televisión a nivel nacional, el licenciado Filigrana levantó actas administrativas contra los tres médicos del Hospital Rovirosa que dieron la información y a quienes llamó “desleales”: la Dra. Micaela Saldaña, el Dr. Guillermo Morelos y el Dr. Ciro Reyes. Eso fue como patear el avispero. Ni tardo ni perezoso, el Dr. Morelos dijo que el secretario de Salud era “un farsante” y de una vez lo tildó de ignorante, de ser un hombre sin ética ni moral e insensible ante la “tragedia en salud en que está la mayoría de nuestro pueblo más humilde”. Así que los médicos amenazados de ser despedidos contraatacaron echándole montón al abogado. Convocaron a través de redes sociales y periódicos locales a una marcha de los trabajadores del sector salud para el domingo 13 de diciembre que partiría del Hospital Rovirosa para llegar hasta las puertas mismas de la Quinta Grijalva y ahí entregar el pliego de peticiones que ellos consideraron indispensables para sacar a este buey de la barranca (o sea la salud, pues).
Debo decir que la marcha fue un rotundo éxito: llegaron médicos, enfermeros, administrativos y hasta pacientes de todos los hospitales y centros de salud; la gente marchó ordenada y participativa; al final los oradores fueron claros y breves: no se pidió la destitución de nadie, simplemente se pusieron a consideración del señor gobernador los puntos de un pliego que trató de resumir en pocas frases la enorme problemática de este sector. Pocas veces he visto que la sociedad en general apruebe un movimiento de protesta en forma unánime que se ha caracterizado por su genuinidad y transparencia (el único medio que no creyó, ni cree, en este grupo es el Tabasco Hoy. Ellos sabrán por qué).
Al día siguiente, el Lic. Arturo Núñez convocó a buena parte de su gabinete para dar una respuesta institucional a las demandas planteadas por los médicos del Hospital Rovirosa, y de una vez abordar los problemas de otros centros de salud y del sector, en general. La respuesta formal se conocerá en los próximos días pero me parece que ya es un buen avance y todos deseamos que esto se encamine a buen rumbo.
La salud de la población, junto con la educación y la seguridad, son quizá los tres pilares más importantes sobre los que se asienta el bienestar de la población y son, al mismo tiempo, los temas que con mayor cuidado debe atender un gobernante. Para nadie es un secreto que los servicios públicos de salud han perdido la calidad y oportunidad que alguna vez tuvieron. Por una parte, hay escasez de todo: de medicamentos, de camas, de personal, de presupuesto y un largo etcétera; y, por la otra, cada vez hay más demandantes del servicio. Es una espiral que necesariamente tendría que desembocar en crisis, una crisis que se acentúa en las personas de menores recursos pero que nos alcanza a todos.
Dos cosas son dignas de mención en este problema. Una: no tiene solución a corto ni a mediano plazo; y dos: las consecuencias afectan a toda la sociedad. Para empezar, tenemos que erradicar la idea de los servicios públicos gratuitos. Todos estos cuestan y a veces más de lo que creemos. Los servicios de salud no son la excepción, los pagamos a través de descuentos salariales, de cuotas especiales o de impuestos y derechos, casi siempre por adelantado. El problema es que los servicios de salud son cada vez más caros, en primer lugar porque hay una creciente burocracia que aumenta año con año y se traga la mayor parte de lo que pagamos; en segundo lugar los insumos de todo tipo suben de precio cada año y, en tercero, la mayor carga financiera es la ineficiencia en la administración del gasto, llámese corrupción o ineptitud. No sé si existan los estudios actuariales para analizar esta carrera de ingreso contra gasto en los servicios de salud tabasqueños pero sí estoy seguro que el déficit (o la bancarrota como dicen algunos) ya está aquí.
¿A quién le van a quitar dinero para mejorar los hospitales? Lo más seguro es que a nosotros mismos. Nuevos derechos, nuevas cuotas, una nueva Ley de Hacienda del Estado que establezca cuotas más altas. Se sabe que esa nueva Ley ya fue discutida y aprobada en el Congreso, lo hicieron los diputados de la actual legislatura, pero no la han publicado ni siquiera en su portal de Internet, ¿por qué? Los rumores son que ahora van a cobrar los servicios al precio de los servicios privados de salud. Es decir, se acabó la salud pública gratuita por parte del gobierno del Estado de Tabasco. Me surgen algunas preguntas con respecto a la actual Ley de Salud. ¿Cómo va a cambiar el artículo 35 que dice “Las cuotas de recuperación se fundarán en principios de solidaridad social y guardarán relación con los ingresos de los usuarios, debiéndose eximir el cobro cuando el usuario carezca de recursos para cubrirla”? ¿Qué va a decir el nuevo artículo 110, donde se establece “La atención a los menores de cinco años y a las mujeres embarazadas será gratuita”? Por lo pronto, esperemos a ver qué va a contestar la comisión nombrada por el mandatario al pliego petitorio de los demandantes del Hospital Rovirosa y estemos pendientes para apoyar a estos médicos que por ahora encabezan este movimiento.

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